Cuenta la leyenda… que siglos atrás un adorable duende pasaba sus tardes recolectando de un bosque cercano a su pueblo deliciosos frutos y finas hierbas, y lo hacía con tanto amor y dedicación que toda su gente observaba como volvía felizmente hacia su casa expandiendo ese atractivo aroma.
Y cuentan que esos aromas son los que hoy en día se sienten en cada uno de los aceites esenciales de Zamma, elaborados con la pasión y el bienestar del hombre y guiados por la magia de Don Zamma, ese adorable duende que los hacia hace cientos de años.